La Crema de Tomillo es de esos productos que toda la familia agradece cuando bajan las temperaturas. Está pensada justo para el invierno: un masaje suave en el pecho, el cuello, la espalda y las plantas de los pies, y su mezcla de aceites esenciales —tomillo, eucalipto, alcanfor, pino, romero, limón y manzanilla— envuelve con una sensación reconfortante que aligera la opresión que a veces sentimos en el pecho con el frío.
Yo la recomiendo como ese ritual de “confort invernal”: por la noche, antes de dormir, o cuando el cuerpo pide calorcito. También va muy bien para un masaje de músculos cansados. Lo bonito es que es apta para niños y adultos, y combina de maravilla con un baño de inmersión previo con la Esencia para Baño de Tomillo.
Es un producto suizo, dermatológicamente probado y sin ftalatos. Importante: es un producto de bienestar para acompañar con masaje, no un medicamento; no trata ni cura enfermedades respiratorias. Ante un malestar, consulta a tu médico.
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