El Bálsamo de Árnica es de esos productos que, una vez que lo tienes, no quieres que falte en casa. Es la loción que agarro cuando alguien se da un golpe, le pica un mosquito o llega con las piernas y la espalda cansadas después de un día largo o un viaje. Una fricción vigorosa y esa sensación refrescante reconforta la zona al instante.
Combina dos clásicos del bienestar: el extracto de árnica y el de hamamelis, acompañados de edelweiss, manzanilla, melisa y milenrama. Por eso lo recomiendo tanto para familias con niños —que siempre andan corriendo y golpeándose—, para quienes hacen deporte y sienten calambres o contracturas, y para esos masajes de nuca y brazos que quitan la fatiga del día.
Tengo un tip de consultora que me encanta: úsalo antes del Óleo 31 o de tu crema Just favorita para activar la circulación. Por ejemplo, para músculos cansados, una fricción de Bálsamo y luego un masaje con unas gotas de Óleo 31 y Crema de Enebro. Es un producto suizo, dermatológicamente probado y sin ftalatos. Eso sí: es un producto de bienestar para masaje, no un medicamento; no trata golpes ni lesiones. Ante una caída o molestia importante, consulta a tu médico.
¿Quieres saber cómo integrarlo a tu botiquín de bienestar? Escríbeme por WhatsApp. Soy consultora independiente certificada de Swiss Just; te asesoro sin costo y la compra la haces en mi tienda oficial, con envíos a todo México.










Valoraciones
No hay valoraciones aún.